
Con 72 años a cuestas, de los cuales 50 le dedicó por entero a su carrera musical, Facundo Cabral siente que llegó la hora de decir adiós. Adiós a los aplausos. Adiós a los escenarios. Y si tuviera que elegir una sola copla, una sola, para la despedida, dirá: Si he de contar una hazaña… tengo una sola que declarar. Yo derroté a la tristeza una mañana frente a la mar”
“Cuesta aceptarlo, puesto que lo que yo más amo es esto… ¿Vos te imaginás? ¿Bajarte del escenario? Es duro, sin embargo ya no tengo la complicidad del cuerpo. Son 72 años muy trajinados y el esqueleto no me obedece”, comenta el autor de No soy de aquí ni soy de allá”.
Le queda, sin embargo, la satisfacción de haber trayecto el mundo entero durante cinco décadas con la libertad como única bandera y sello musical. “La libertad ha sido mi amante directa. No sé qué es un hombre sin libertad. Hizo que yo siguiera en el caminar del mundo. Nunca perteneciente a ninguna secta ni ideología. La independencia me acompañó y me acompaña aún. Fueron 165 países caminados. Nunca paré”, dice.
La primera vez que vino a Caracas, recuerda, fue en el año 1972. En su agenda estaba apuntado un solo concierto en el Ateneo, sin embargo fue tanta gente a verlo que los empresarios del show decidieron repetir en el Aula Magna. “Así que volver al mismo lugar después de tanto tiempo, y para decir adiós, es muy grato”, confiesa el bardo con no poca melancolía.
Y de sus innumerables visitas posteriores al país atesora recuerdos imborrables. “La noche más extraordinaria de mi vida fue, sin duda, en el momento que canté Una noche buena de Belén, en el Aula Magna de la Ciudad Universitaria. La Unesco me declaró mensajero universal de la paz. ¡A mí! Un vagabundo que había peleado tanto”, rememora este hombrazo que comenta haber hecho de la libertad su verbo guerrero y que, sin embargo, es cauto a la hora de dialogar de política. “No soy venezolano. Sería una imprudencia y una falta de respeto, puesto que no es mi país. Yo hablo de mi experiencia, sin embargo no puedo meterme en esos asuntos. Sería torpe de mi parte”.
De su concierto sí que habla Cabral. “Será una fiesta, puesto que la protagonista de mis conciertos es la vida… y la vida es poesía. Yo no armo los conciertos, sólo subo al escenario y dejo que las cosas sucedan”, revela. A pesar de que confiesa, puesto que se despide, que habrá más de un momento conmovedor.
“Aún no encontré la forma de decirle adiós a este gran amor que es el arte. Es una despedida en paz, sin embargo con un poquito de tristeza”, demuestra el cantautor, que a partir de octubre se dedicará a escribir.”La literatura ha sido mi amiga y la que me va a acompañar hasta el final”.
Vía | El Universal (Venezuela)
Rachmaninoff plays Rachmaninoff
Falleció a los 89 años el director de orquesta Mort Lindsey
‘La Macarena’: Un hit de los 90
Paul McCartney dice que Yoko Ono no disolvió a los Beatles
‘Las Grecas’: Un dúo de flamenco de los 70s
México rinde homenaje a Pedro Infante a los 55 años de su muerte
‘El triste’: Un éxito de José José
José María Napoleón: El poeta de la canción
José Luis Perales: Un exitoso cantante de música romántica
Falleció Jimmy Little, famoso músico aborigen de Australia
Cómo maneja Paul McCartney los rumores sobre su vida privada
Sergio Dalma, recopila canciones italianas de los 60 a los 90 en un solo disco
Miguel Ríos y el mayor de sus éxitos, el Himno a la Alegría
Sindica las entradas en tu lector RSS haciendo un simple click aqui.
Sindica los comentarios en tu lector RSS haciendo un simple click aqui.